
El sentimiento ajeno apretando mis sospechas, soy el sentimiento estéril, la frase gastada, un recuerdito, sólo palabras de medianoche, e imágenes independientes, cuando estoy espero y cuando espero sólo soledad, encuentro tu recuerdo, tus pasos, tu aroma…
¿y qué puedo decir de tu aroma?
qué puedo recordar, tengo las cuerdas de mi agonía llenas,
colmadas de ira, de melancolía, de soledad;
angustia y miedo, tengo las manos manchadas de dolor
porque vengo pregonando un sentimiento mío,
porque tengo atravesado en el pecho una herida,
sangre, dolor y lágrimas pero nada de lo que tengo juzga
y las luces me abandonan, estoy fluyendo sobre mi alacena,
estoy volando sobre mis propios pasos,
como volaría el viento si tuviera destino,
como navegaría mi alma sobre tus campos
entonces, me regreso hacia las melodías de mis soles,
retorno al trono de lo sórdido,
entre licor y malas frases,
junto al rebaño de tu ciénagas, allí estoy gobernando
allí me encuentro con tus atajos.
domingo, 29 de agosto de 2010
viernes, 11 de septiembre de 2009

Con un malsano dolor en el corazón, mis puños se prepararon para deletrear los proemios de un despertar sin sueños, frases con sentidos ambiguos y naturalezas que convergen desde puntos exangües, ¿en qué lugar dejé mi razón?, abandonando en la nada los pedazos relucientes de cordura que vislumbró mi atormentado panorama.
¿Cuándo cambió de color el sol? o lo que se me antoja antipático y odioso ¿cuál es el tono que propusieron nuestros rostros a la monomanía?, en éste lugar que se encuentra mi cuerpo, decide resistir y pregonar con orgullo un ir y venir de melodías, trompetas ancestrales le dieron la bienvenida a una forma de existencia poco común y a la vez convencional, y te veo sonreír y te veo llorar, aunque no pueda sentir ni el suave palpitar de sus esbozos, ni pueda tocar el delicado eco de los clamores de un lamento.
Así se despertó mi alma en medianoche, así se doblegó por un suspiro mi nostalgia, convergiendo en las tenues delicias de una migaja de sollozo, y atrapada mi conciencia encontró un agujero por donde brotaba exhausta la oscuridad, allí me refugié, allí encontré el calor que el día marrón que proponías no me podía brindar, y el viento emergía de mi espasmo, el universo germinaba desde los laberintos etéreos de mi instinto.
