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La marcha del guerrero sucumbido

viernes, 26 de junio de 2015

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…y, si sólo somos polvo de estrellas, o galaxias de universos escondidos, y ¿si sólo somos un grito en el medio de la nada?





…y, si sólo somos polvo de estrellas, o galaxias de universos escondidos, y ¿si sólo somos un grito en el medio de la nada?


A veces fluyo como horizonte sin espinas, como rama envenenada por la vida,
como silencio meditado, frase no dicha, o como agua en el desierto de mis mares.

A veces me compongo de amaños y caricias, de ilusiones fenecidas,
porque estoy buscando entre la nada un pedazo de mil sueños mutilados,
ese manantial desorbitado de lágrimas, que perdí cuando me iba,
cuando me asomaba por la aurora, con mis utopías encendidas,
con esos pedazos de mí que no recojo, que se burlan de mi reinante agonía.

A veces simplemente vuelo con el soplo de la nada,
con las catedrales en mis bolsillos de ilusiones roto,
fraguando en mis suspiros la razón de mi desprecio, con los puños en alto, cerrados, siempre cerrados
y las inspiraciones de las sombras que me envuelven en tinieblas, ¡ya no soy! ¡Ya no he sido!
sólo soy ese ser que a veces fluye, que a veces siente, que de tanto levantarse aprendió a ya no caer

La marcha del guerrero fenecido

lunes, 7 de julio de 2014

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así caminaba, sin darse cuenta del lugar en el que estaba, sin reconocer que había sucumbido en la batalla, sin reconocerse y sin saber que era, la última marcha del guerrero fenecido





Me declaro la guerra, me despojo al albedrío, me declaro muerto en mi valle de oscura incertidumbre,
porque el destino me sacrificó el guerrero, porque lo ofrendó en nombre de la muerte,
como sacrificaría un hambriento su última hogaza de pan, 
como sacrificaría el alcohólico la última gota de amargo ron,
así con esa nostálgica obstinación del “ya no hay más” 
porque sabía que me quedaba cercenado, mutilado y abatido por el hastío

Me declaro a mí mismo un perdedor de ocasos, un lastimado de hogueras repentinas,
un universo sin un cosmos dividido, porque me falta la espada que empuñaba el niño,
porque se me escapaba en inclemencia una carcajada fúnebre,
y el eco de unos pasos decapitaba los susurros en mi oído,

Me condenaba a mí mismo a la llama eterna, me declaraba en rebeldía con la vida,
porque el camino me mostraba las señales, porque me arrebataban de los brazos mi rostro sucumbido,
como se extirpa de las fauces de los monstruos el olvido,
como se acumula en el techo de la angustia un puñado de ilusiones y esperanza
Me mostraba inocente mi camino, con las heridas de una batalla imaginaria,
Agonizante pero con el rumbo fijo,
Caminaba despacio hacia mi encuentro con la parca, libre de mí, libre de todo el tiempo perecido


El atardecer de un alma solitaria

lunes, 2 de septiembre de 2013

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...en el camino solitario del guerrero, armado de nostalgia y con el corazón en lejanas tribulaciones, ya no somos lo que éramos, ahora damos pasos hacia la nada, es el compromiso de evitar los falsos transeúntes de lo exangüe...




Allí viaja el grito silencioso, la lágrima solitaria, el dolor ajeno;
vaga con sus voluntarios alaridos, venciendo la afonía, rompiendo la aciaga noche
y en tinieblas se funde el abandono, se mezcla con los colores de una guerra siniestra,
de una herida taciturna, de un fotograma estéril, sin aliento, sin vida

Allí viaja la desolada incertidumbre, los últimos restos de esperanza,
están navegando inútilmente en el mar de mis despojos, en un festín de uniformes agonías,
porque éramos mutismo antes de ser vida, porque éramos luz antes de ser incertidumbre,
y de las cenizas de una estrella reverdece mi espanto, de la ruinas de una lágrima,
de las sombras de un verdugo marchito, porque así es como debimos conjugarnos

Allí viaja desterrada de mis miedos, la razón de mis delirios,
transita gregaria con un nudo en la garganta, con una mancha en el corazón,
con la ilusión perdida y los brazos atornillados a su espíritu,

camina con su alma repitiéndose que así jamás estará sola.

B.M. Massacre

viernes, 9 de octubre de 2009

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Hoy la guerra me volverá a ver a los ojos, me despertará con su furia desgarradora, aniquilando con cada uno de mis pasos mis temores, aquella extraña sensación sanguínea que poseen los mortales, y la guerrera muerte será mi compañera, atravesará conmigo el lumbral del dolor y penetrará en los ojos de mis enemigos, su sangre será mi regalo para tan excelsa dama, señora y colega.
Engendraré con mis pasos el camino del nuevo hombre, el camino bendecido por la hoz y la estirpe de mis dominios, regaremos las súplicas de los infames y enalteceremos a los demonios que nos gobiernan.
Abrasaré con tu fuego--contigo--a los mortales que se atraviesen en nuestro camino. ¡Señor, la sabia de mis adversarios, es mi ofrenda! Para tus oídos éste cantar y la honra de saber que contigo atravieso con mi espada a los enemigos.

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