Imagen: Black Hearted Violin by Aegilis[1]
Con el delicado frío del vapor de tus mejillas, ¿dónde estás? ¿cómo quieres que te llame?
No tengo valor para escribir más letras,
sólo vengo acompañado de una mano cansada y recuerdos marchitos
fúnebres melodías emocionales y el martirio eterno de los jueves de aguacero.
No tengo ánimo en la billetera,
sólo me persigue el recuerdo de un perfume amargo,
de ojos azules y amaneceres sin tu espanto.
Quiero que me persiga tu mirada,
que me acorrales con tu cuerpo, que jamás suelte tu mano el velo,
y nos acompañe la delicada melodía de tus cuerdas cervicales.
Porque tengo un sentimiento en la garganta,
y nos estamos persiguiendo con la mirada cautiva, con los dedos cruzados, con el corazón en las pupilas.
No me acompaña más la sombra de mis víctimas,
sólo estoy presentando la agonía de mi cuerpo estoico,
me exhibo imperfecto ante tus perfecciones, como el ser que se vistió de sucumbidos,
como el águila que expiraba lentamente en el espejo de tus pasos,
y vengo regalándote la vida, absolviendo la pena de no poseerte,
de no arropar tu miedo con misticismo, de traspasar la espada por el llanto de mis ojos;
que jamás lloré, que siempre querrán verte,
te regalo lo escondido de mis lúgubres tendencias,
esperando descubrirte en el amanecer de mi perpetuidad
¡así sea, y así será!
[1] Derechos Reservados del Autor, imagen extraída de su cuenta en deviantART ENLACE
Con el delicado frío del vapor de tus mejillas, ¿dónde estás? ¿cómo quieres que te llame?
No tengo valor para escribir más letras,
sólo vengo acompañado de una mano cansada y recuerdos marchitos
fúnebres melodías emocionales y el martirio eterno de los jueves de aguacero.
No tengo ánimo en la billetera,
sólo me persigue el recuerdo de un perfume amargo,
de ojos azules y amaneceres sin tu espanto.
Quiero que me persiga tu mirada,
que me acorrales con tu cuerpo, que jamás suelte tu mano el velo,
y nos acompañe la delicada melodía de tus cuerdas cervicales.
Porque tengo un sentimiento en la garganta,
y nos estamos persiguiendo con la mirada cautiva, con los dedos cruzados, con el corazón en las pupilas.
No me acompaña más la sombra de mis víctimas,
sólo estoy presentando la agonía de mi cuerpo estoico,
me exhibo imperfecto ante tus perfecciones, como el ser que se vistió de sucumbidos,
como el águila que expiraba lentamente en el espejo de tus pasos,
y vengo regalándote la vida, absolviendo la pena de no poseerte,
de no arropar tu miedo con misticismo, de traspasar la espada por el llanto de mis ojos;
que jamás lloré, que siempre querrán verte,
te regalo lo escondido de mis lúgubres tendencias,
esperando descubrirte en el amanecer de mi perpetuidad
¡así sea, y así será!
[1] Derechos Reservados del Autor, imagen extraída de su cuenta en deviantART ENLACE


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